viernes, 1 de enero de 2016

Las Edades del Comercio: LOS FENICIOS

LOS FENICIOS: LOS PRIMEROS GLOBALIZADORES

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Cronología:

Los pueblos que se conocen como “fenicios” fueron dueños de su destino durante un inmenso periodo de tiempo que empieza en el siglo XVIII hasta el VIII antes de Cristo. Los fenicios siguieron existiendo a partir de esa fecha pero ya como parte orgánica de otros reinos o territorios.

Localización Geográfica:

Los fenicios son oriundos de la estrecha franja costera de lo que actualmente son los estados de Israel y Líbano.

Fenicia:

Este pueblo no formó imperios como otras civilizaciones de su época, entendido como tal en el sentido de extender un dominio político sobre otros territorios, ni siquiera entre ellos formaron un único estado, sino que funcionaban en forma de ciudades-estado, cada una con su propio gobierno, por lo que es más correcto referirnos a ellos como “Civilización Fenicia” más que como imperio, reino o similar.

Los fenicios y el comercio:

Decir que los fenicios fueron un pueblo de comerciantes es plantear una obviedad; subrayar la importancia del comercio para los fenicios es una necesidad, pero si queremos realmente relacionar ambos conceptos deberíamos decir que “Fenicia es Comercio y viceversa”, lo que fue Fenicia lo fue gracias al comercio y gracias al comercio fue Fenicia.

Los fenicios eran pueblos que se ubicaron en una región de tierra poco fértil y estrecha, rodeada de grandes imperios que imposibilitaban un desarrollo hacia el interior. Pero por contra, se trataba de una zona estratégica desde el punto de vista comercial puesto que podía servir, para un pueblo que supiera aprovecharlo, de puerta de comunicación entre el Mediterráneo y el Oriente. Los fenicios quisieron y supieron aprovechar esta oportunidad y vieron en el cercano mar una puerta a todo un mundo por explotar y sobre todo, para comerciar.

El comercio es como la vida, siempre se abre camino a poco que tenga una oportunidad de arraigar. Los fenicios tenían el comercio en su sangre y en su esencia, no sólo le dieron esa oportunidad sino que la explotaron, la alimentaron y la hicieron crecer. El resultado fue una civilización que de haber tomado otra vía para su desarrollo habría pasado por la Historia sin apenas relevancia, pero que, gracias al comercio, tuvo una importancia comparable a los más extensos imperios de su época e influenció para siempre la forma de vida y de relacionarse de los pueblos del Mediterráneo.

El desarrollo del comercio: Primera fase, la navegación de cabotaje:

La región en la que se asentaban los fenicios era rica en cedros, un árbol cuya madera era un excelente material para la fabricación de barcos, sin embargo la dificultad de su transporte por tierra lo descartó como mercancía para el comercio.

Con naves de madera de cedro los fenicios explotaron el mar, aventurándose cada vez más lejos pero siempre a la vista de la costa. Enseguida se percatarían de que los pueblos vecinos con los que contactaban como pescadores se interesaban por sus barcos y por la madera con los que los construían. A diferencia de por tierra por mar sí era posible llevar grandes cargas de madera que pronto se convirtió en el primer gran producto de comercio fenicio. Las ganancias obtenidas por este comercio les impulsaron a llegar más lejos en busca de mejores mercados, alcanzando finalmente a Egipto. Esta primera expansión se hizo en barcos que se movían a remo y que no disponían de ninguna técnica de navegación por lo que era fundamental tener siempre la costa a la vista para no perderse en el mar.

El descubrimiento de nuevos mercados hizo que el comercio de la madera fuera aumentando de importancia con los años comenzando un ciclo creciente de fabricación de barcos, aumento del comercio de madera, fabricación de más barcos,… pero pronto se dieron cuenta de que el mercado de la madera acabaría por saturarse por lo que sería necesario apoyar el crecimiento económico e industrial en otros productos con los que comerciar. Los fenicios eran ante todo un pueblo práctico así que pronto detectaron las necesidades que había en sus mercados y desarrollaron industrias para satisfacerlas entre las que destacó la elaboración de tejidos, en la que disponían del secreto del tinte púrpura, muy apreciado en la época. Otras manufacturas en las que destacaron fueron la orfebrería y el trabajo del vidrio, cuyo descubrimiento se les atribuye. Estas y otras mercancías aumentaron la oferta comercial fenicia y permitieron el crecimiento de la actividad y de las industrias.

Pero los mercados no podían crecer mucho más a no ser que se mejoraran las técnicas de navegación, la capacidad de carga de los barcos y su sistema de propulsión, esta necesidad de mercado significó un I+D que se materializó en cambios de diseño a sus barcos, cambios que hicieron de ellos los mejores, más rápidos y con mayor capacidad de carga de la época. Tal es así que los diseños básicos de estas naves se siguen usando en el Mediterráneo aún hoy en día ¡3.000 años después!. También introdujeron la vela, que aumentaba la autonomía de las naves al no tener que depender del músculo de los remeros para su movimiento. La mejora en la navegación permitió a los fenicios ampliar sus horizontes y extender su comercio por todo el Mediterráneo.

El desarrollo del comercio: Segunda fase, la conquista del Mediterráneo:

Estas mejoras en las naves les permitieron ser más osados y llegar a perder de vista la costa, aprendieron a guiarse con las estrellas usando la Estrella Fenicia (Estrella Polar) para alcanzar otras cada vez más lejanas, extendiendo de esta manera su comercio hasta más allá del estrecho de Gibraltar (las columnas de Hércules) y llegando hasta las islas Británicas, Canarias y Madeira, se atribuye a los fenicios la circunvalación del continente africano e incluso existen leyendas no confirmadas acerca de que no sólo alcanzaron las costas de Australia sino que establecieron puertos permanentes para el comercio con ese territorio.

En cualquier caso, en el Mediterráneo los fenicios crearon compañías navieras que dominaban el comercio marítimo y para apoyar el trabajo de estas inmensas flotas implantaron una red de puntos de apoyo: factorías, concesiones y colonias, establecimientos de apoyo que son el equivalente de la antigüedad a las empresas multinacionales de hoy.
  • Las factorías: Generalmente este tipo de emplazamientos se levantaban en zonas despobladas pero cercanas a un núcleo civilizado. La creación de las factorías era pacífica (aunque estaban dotadas de un contingente militar para su defensa, a modo de servicio de seguridad) y lo principal en ellas era el obtener el permiso de las autoridades cercanas para entablar contactos comerciales con ellas. No olvidemos que se trataba de centros de negocio, por lo que el negocio era lo principal. En estos emplazamientos se construían templos pero sobre todo almacenes y astilleros para la reparación y mantenimiento de las naves.
  • Las concesiones: En determinados casos era comercialmente interesante disponer de un centro de negocio dentro de una ciudad perteneciente a un imperio sólido, como podía ser el caso de Egipto, en estas ocasiones se solicitaba una concesión al gobierno local, se abonaban los correspondientes impuestos y tasas y se establecía esta sucursal que realizaba el comercio con los habitantes locales de la misma manera que la factoría. En ocasiones el desarrollo del negocio hacía que el tamaño de estas concesiones creciera hasta el punto de que barrios enteros de la ciudad eran inmensos mercados que tenían un aspecto “fenicio” pareciendo una calle de Tiro, Sidón o de alguna otra de las metrópolis.
  • Las colonias: En aquellos puntos potencialmente interesantes desde un punto de vista comercial, ya sea para el comercio con los habitantes locales ya sea como punto de apoyo estratégico, se establecieron colonias permanentes y fruto de este proceso surgieron urbes como Útica, Hippo (junto a Bizerta), Lixus, Leptis en el norte de África; Gaddir (Cádiz), Malaca (Málaga), Sexi (Jate), Abdera (Adra) y Karteia en la Península Ibérica. Pero sin duda la más importante de todas sería Cartago a la que se dedicará un capítulo aparte.
El idioma tampoco era un impedimento para el comercio, en ocasiones se practicaba un comercio en el que las partes ni siquiera llegaban a verse: los fenicios llegaban en barco a una costa y depositaban en la orilla sus mercancías, posteriormente encendían un fuego a modo de aviso y se retiraban a sus naves. Los nativos acudían a ver lo que se había depositado y dejaban sus mercancías como pago. Una vez se retiraban los fenicios volvían, si estaban satisfechos con el pago recogían todo y se lo llevaban a sus naves, en caso contrario dejaban todo en la playa a la espera que los locales aumentaran su puesta. Este tipo de operaciones servían para valorar el valor comercial de una región y en el caso de que mereciera la pena se establecería una factoría comercial para impulsar el comercio local.

Todo con lo que comerciar:

Muchos eran los productos que viajaban en las naves fenicias por mar y en las caravanas de camellos por tierra, de algunos ya se ha hablado como la madera de cedro o las manufacturas de vidrio y los tejidos, pero gracias a su estratégica situación como puerta entre dos importantes espacios su cartera de productos era global y la base para las inmensas riquezas que acumularon:
  • De diversas zonas: esclavos
  • De Arabia: esencias, mirra, oro y exóticas piedras preciosas
  • De Asiria: porcelanas y delicadas piezas labradas en fino marfil
  • De la China: telas de hilo, sedas y algodón
  • De la India: especias, maderas finas y perlas
  • De la zona del mar Negro y de Iberia: caballos
  • De algunas zonas del mar Egeo: mármoles para la construcción de palacios
  • De Egipto: finas telas de lino y cantidades de cereales
Además de lo que intercambiaban estaba lo que producían sus manufacturas. Las factorías y talleres casi no daban abasto para satisfacer la demanda de productos manufacturados que se incrementaba día a día desde todos los confines, y por esto desarrollaron técnicas de producción a gran escala que abarató los costos, aumentando más y más las ingentes ganancias.

Todo tipo de productos salían de las fábricas fenicias, especialmente productos de un fino vidrio sumamente transparente que se fabricaba en Sidón, y que superaba en calidad al producido tradicionalmente por Egipto. También se destacaron en la producción de armas, adornos y obras de arte en hierro y bronce, incluso de estatuas y bustos de ídolos de las diferentes religiones que profesaban los diferentes pueblos con los cuales comerciaban; productos suntuosos de joyería, utensilios, vasos y vajilla confeccionados en vidrio, oro, plata y bronce.iguiendo el ejemplo de la metrópoli (Tiro) Cartago creó (y en ocasiones heredó de la antigua metrópoli) un conjunto de colonias formado por factorías, fortalezas, ciudades aliadas, puntos de apoyo,… todo ello dedicado a facilitar el comercio, permitir la explotación de recursos locales o proteger vías de comunicación.

La creación del alfabeto fonético:

La escritura ya estaba inventada cuando los fenicios empezaron a comerciar, pero en el área del Mediterráneo se empleaban fundamentalmente los jeroglíficos egipcios, una forma de escritura sumamente compleja y que sólo era conocida por los escribas.
Un escriba vendría a equivaler a lo que hoy es un notario y, por supuesto, sus tarifas no eran baratas. Para los fenicios mantener registros escritos de sus transacciones era fundamental en su comercio, pero los costes de los escribas hacían poco rentables muchas operaciones. De nuevo la vertiente práctica de este pueblo se impuso, se dieron cuenta de que en todos los idiomas se usaban los mismos sonidos básicos, por lo que se limitaron a convertir cada uno de estos sonidos en signos (22 para ser exactos).

Con esos signos se limitaban a transcribir de forma fonética en la lengua local las operaciones que realizaban en los diferentes lugares, cualquiera podía aprender estos signos y no eran necesarios los servicios de un costoso escriba para registrar las operaciones. La necesidad de disponer de una herramienta de bajo coste que hiciera rentable el comercio fue la impulsora de la aparición de este alfabeto, que pronto fue adoptado y adaptado por todas las culturas con las que los fenicios tenían relación como Grecia, siendo también la base del alfabeto latino, empleado hoy en todo el mundo.

El poder de los fenicios:

Si se valora el poder de estas gentes tan sólo por las tierras bajo las que ejercían un control efectivo la verdad es que su “imperio” era bastante humilde comparado con otros reinos de la época como Egipto y muchos de los imperios mesopotámicos. Sin embargo su inmenso poder económico les permitía, en caso de necesidad, contratar los servicios de mercenarios en el caso de tener que defenderse de alguna amenaza. La fuerza de estos ejércitos defendió eficazmente las pequeñas ciudades fenicias por un periodo de diez siglos.

Donde sí disponían de un poder propio e inmenso era en el mar, su poder naval, tanto civil como militar era tal que incluso Jerjes, el gran rey de un imperio tan poderoso como el persa, tuvo que contratar los servicios de sus flotas para el transporte de sus tropas en las guerras que mantuvo con los griegos, y como flota de combate para luchar contra la escuadra griega.

El legado de los fenicios:

La civilización fenicia desapareció con la invasión de sus territorios por otras culturas y, debido a que esa zona del mundo ha tenido una vida “intensa” en el sentido de que muchas civilizaciones han pasado por ella desde entonces, los restos físicos de los fenicios han sido enterrados o destruidos por siglos y siglos de actividad humana y pocas son las físicas de su existencia, ni restos de grandes edificios, ni obras de arte,… poco en comparación con la inmensa importancia que tuvo en su momento.

El comercio hizo grande a Fenicia y al mismo tiempo los fenicios hicieron grande al comercio en todo su espacio de influencia, en esta época el comercio no sólo genero riqueza material sino un acervo cultural tan importante que ha llegado a nuestros días gracias a la actividad de este pueblo, este es un resumen del legado de los fenicios:
- El inicio de la Globalización Mediterránea: hasta el desarrollo de la navegación a gran escala fenicia los pueblos del Mediterráneo no tenían una cohesión comercial, tan sólo se comerciaban (o guerreaban) con sus vecinos inmediatos. Los fenicios abrieron, mantuvieron y consolidaron multitud de rutas comerciales a lo largo y ancho de este mar que crearon, de hecho, el comercio entre sus pueblos, y de paso el conocimiento entre ellos.
A partir de entonces se creó una nueva forma de convivencia en este mar, los diferentes pueblos tuvieron cada vez más contacto comercial con otras civilizaciones aumentando el conocimiento entre ellas y, al paso, su riqueza.
Los fenicios descubrieron nuevas tierras y nuevos mercados, vastos territorios que gracias a este pueblo, entraron en la historia.
- Los principios comerciales: Los fenicios viajaron para comerciar y a comerciar enseñaron a todos los pueblos con los que se encontraron, esta filosofía de comercio y de intercambio quedó tras la desaparición de este pueblo y se mantuvo con las civilizaciones que lo sustituyeron.
El comercio es civilización por lo que los fenicios enseñaron a los pueblos que conocieron a relacionarse y enriquecerse mutuamente gracias al comercio y no simplemente arrebatando por la fuerza de las armas lo que la otra parte poseía, civilizando así extensos espacios sobre todo en el Mediterráneo occidental.
- El alfabeto fonético: Este inmenso legado es hoy la base de gran parte de las culturas del mundo, un alfabeto fruto de una necesidad comercial, la necesidad de abaratar costes para hacer rentables las transacciones comerciales, seguramente nadie en su momento pudo imaginar el efecto futuro que ese acto tan sendillo como traducir los sonidos a signos produciría en el devenir posterior de toda la humanidad.
- Las mejoras en la navegación: Como pueblo de navegantes los fenicios extendieron su conocimiento sobre la navegación y la construcción de naves a todos los lugares en los que comerciaron y el diseño de sus naves sigue usándose hoy para la fabricación de barcos. Introdujeron grandes avances como el uso de la vela que permitía viajes más largos al no depender de la fuerza de los remeros para mover los barcos y la navegación basada en las estrellas, concretamente en la Estrella Fenicia.

FUENTES CONSULTADAS:

ENCICLOPEDIA UNIVERSAL MARÍN (Ed. MARÍN, S.A.)
ISBN 84-7102-019-X
INTERNET:
Historia de los fenicios
Encyclopedia Phoeniciana

Centro de Estudios Fenicios y Púnicos

La cultura Fenicia

Alfabetos
PROEL

AUTOR:
Borja Escalona
Técnico de Comercio
Oficina Técnica de Comercio de Gernika-Lumo: Elaboración propia


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Las Edades del Comercio: GRECIA

GRECIA: OTRA FILOSOFÍA COMERCIAL

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Cronología:

La historia de Grecia y de sus pueblos es tan antigua como la de la propia humanidad, pero en este caso nos centraremos en el periodo denominado “clásico”, que abarca aproximadamente desde el siglo VIII hasta el IV antes de Cristo y que se caracteriza por la estructura de las famosas “polei” griegas.

Localización Geográfica:

Las polei griegas de Grecia se ubicaron en el este del Mediterráneo, en el espacio ocupado actualmente por el moderno estado de Grecia mientras que las colonias griegas se extendieron fundamentalmente por el sur de la actual Italia, la isla de Sicilia, la costa del Mar Negro y la franja costera occidental de la actual Turquía.

La Grecia Clásica:

Este periodo de la historia está caracterizado por la polis y su rivalidad entre ellas, particularmente entre Atenas y Esparta que lideraron los dos bandos en los que se dividieron finalmente estas ciudades-estado. Es la época dorada de la filosofía y de las ciencias, de los grandes nombres de pensadores que han perdurado hasta hoy, es la época de las guerras Médicas contra Persia y de famosas batallas con nombres que aún son conocidos como Maratón, Termópilas, Salamina y es, sobre todo, la época en la que el comercio revolucionó la forma de vida en Grecia.

Grecia y el comercio:

La economía en la Grecia continental estaba basada en una agricultura latifundista en la que unos pocos terratenientes eran propietarios de grandes extensiones de tierra cultivadas por siervos y esclavos. La posibilidad de acceder a tierras propias era, por tanto, nula y a los jóvenes sólo les quedaban dos salidas, el ejército o la emigración. La tierra era a su vez símbolo de poder y riqueza mientras que el comercio y las manufacturas eran consideradas como actividades innobles por los griegos que las consideraban poco dignas. Al contrario de lo que habían hecho los fenicios no las impulsaron ni las alentaron, pero sin darse cuenta crearon unas condiciones tan propicias para su desarrollo que revolucionaron para siempre la estructura social de Grecia y el devenir de la Historia.

En lo relativo a la población ociosa de las polei, los gobiernos de éstas patrocinaron su emigración para evitar que causaran problemas en la metrópoli, fue éste el inicio de una importante colonización en el mediterráneo fundamentalmente hacia Asia Menor, Sicilia y la península Itálica.

En esta época todas las polei griegas hablaban un mismo idioma y utilizaban el mismo alfabeto, adoptado del fenicio y adaptado a sus necesidades incorporando las vocales y alterando su grafía. Todo esto era el caldo de cultivo que iba a permitir al comercio crecer de una manera tal que ni siquiera los grandes filósofos supieron anticipar.

Las Colonias:

Así pues, a diferencia de lo ocurrido con los fenicios, los griegos tuvieron en primer lugar la intención de crear colonias y éstas no fueron una consecuencia del asentamiento definitivo de factorías comerciales. El propósito inicial de los colonos era el de asentarse en las nuevas tierras y conseguir una forma de ganarse la vida en ellas. En un primer momento las metrópolis intentaron mantener un control sobre las colonias que patrocinaban pero estos lazos fueron tan laxos que prácticamente serán polei independientes.

De esta manera los griegos establecieron colonias en Asia Menor y en el Mar Negro de tal manera que toda la línea costera desde Bizancio hasta Fenicia estaba ocupada por colonias griegas. En África fundaron Cirene en la actual Libia y en el oeste se dominaron el sur de la península Itálica con ciudades tan importantes como Tarento. El sur de Italia junto con la isla de Sicilia llegaron a tener tanta importancia que esta región se llamó la Magna Grecia.
Más al oeste los griegos fundaron Massalia (actual Marsella) y Nikkaia (Niza) entre otras, llegando a establecer algunas ciudades en la península Ibérica como Emporion.

Un Mercado Común Griego:

Se creó así un inmenso espacio en el que se hablaba un mismo idioma y con gentes que tenían una cultura similar, un espacio en el que se estaban creando continuamente nuevos asentamientos y que demandaba suministros, herramientas y otros productos manufacturados en una cantidad creciente, a la par que, a medida que se desarrollaban las explotaciones locales, era capaz de suministrar a su vez materias primas a la metrópoli.

Se creó así, sin pretenderlo, un espacio comercial griego que abarcaba gran parte del Mediterráneo oriental en el que el comercio creció, se expandió y se multiplicó de manera exponencial, un comercio en el que las colonias enviaban a las metrópolis metales, alimentos y otras materias primas mientras importaban de ellas productos manufacturados.

La moneda acuñada:

En este “Mercado Común Griego” se produjo otro de esas pequeñas innovaciones que no son consideradas de importancia en el momento en que se producen pero que marcarán el rumbo posterior de la Historia no sólo de Grecia sino de toda la Humanidad y fue la adopción definitiva de la moneda acuñada como medio de pago generalmente aceptado.

Hasta ese momento la riqueza era había estado determinada por las posesiones en tierras de las que disponía una persona, los grandes terratenientes eran los nobles más poderosos de las diferentes polei y a su vez ostentaban el poder político, además del económico.

Pero con la moneda acuñada era posible tener grandes riquezas sin necesidad de poseer tierras, era posible acumular monedas (dinero) y ser gracias a ello inmensamente rico, cosa que pronto lograron los comerciantes que supieron aprovechar la situación. La moneda permitía adquirir productos importados, pagar lujosos palacios y, en general, acceder a lujos que no estaban al alcance de los latifundistas ya que éstos no disponían de tanto dinero en efectivo. Poco a poco los comerciantes ricos fueron comprando tierras que vendían los anteriores latifundistas para parecer nobles los primeros y para obtener liquidez y acceso al dinero los segundos, de esta manera los comerciantes tuvieron cada vez más protagonismo en la vida política de las polei rompiendo de esta manera el monopolio del poder de los latifundistas.

El comercio además propició una segunda revolución, la adopción del griego como idioma común para el comercio en un amplio espacio comercial, si bien el idioma nunca había sido un impedimento para el comercio el utilizar un mismo lenguaje simplificó aún más las transacciones comerciales.

Y con la moneda, el comercio de la moneda: el nacimiento de los bancos:

La popularización del uso de la moneda acuñada para el pago de las transacciones comerciales hizo que apareciera un nuevo tipo de comercio, el de la propia moneda, dando así lugar a la aparición de la banca. Ya sabemos que el dinero existía antes del uso de las monedas, aparte del trueque puro existían materiales, fundamentalmente oro y plata, que eran los medios de pago generalmente aceptados, de hecho las primeras monedas estaban hechas, por lo general, con estos metales.

Es cierto también que, al igual que había comercio de otros productos, también se comerciaba con oro y plata, entre otras cosas algunas personas “alquilarían” estos metales con la promesa de devolverlo con una ganancia para el “arrendador”.

Pero las monedas dan un nuevo enfoque a este negocio centrando el mismo en la propia moneda que será el objeto mismo del negocio, de esta manera en Grecia aparecerán bancos públicos administrados por funcionarios de la polis que realizarán algunas funciones ya existentes como el préstamo con intereses, pero también unas nuevas y derivadas del uso de la moneda como serán la propia acuñación de las piezas y el cambio de moneda, ya sea con metales en bruto o con monedas foráneas.

La moneda impulsó a su vez el comercio local (dentro de las polei) aunque fuera de una manera indirecta, los latifundistas, deseosos de disponer del vil metal para considerarse también ricos exigían el pago de rentas en dinero, lo mismo que los gobiernos de las ciudades. Esto obligaba a los productores a comercializar su excedente en los mercados de la polis con el fin de obtener el dinero en metálico con el que hacer frente a sus obligaciones puesto que los pagos en especie son cada vez menos deseados.

De un modo indirecto también (los grandes pasos de la humanidad empiezan con pequeños pasitos a los que no se da importancia en su momento) el uso de la moneda para el comercio en Grecia dio origen a la creación de un sistema monetario que fue posteriormente básico en todo el Mediterráneo, se basaba en el dracma y se dividía así: 6 óbolos = 1 dracma: 100 dracmas = 1 mina: 60 minas = 1 talento, que equivale a unos 27 kg. de plata. La palabra talento proviene de una palabra griega que significa balanza.

Pesos, medidas, monedas, elementos que hoy usamos de una forma habitual y cotidiana pero cuyo origen fue el comercio. Este sistema era a su vez un sistema de pesos (el peso de la moneda en plata determinaba su valor) generalizando no sólo un sistema monetario sino de pesaje y medición.

El comercio y su dios:

Así pues, esta actividad en principio tan denostada ganó importancia entre los griegos e incluso uno de los múltiples dioses de su panteón era protector de la misma, Hermes. Como todos los dioses griegos era hábil en aquellos aspectos que se suponen eran fundamentales para sus “protegidos”, en este caso Hermes era hábil en todo lo relacionado con las habilidades sociales, protegía a los viajeros y las fronteras. Es el dios del ingenio, de la oratoria, del comercio, de los pesos y medidas y de los inventos entre otras cosas.

Pero el comercio estaba mal visto como ya hemos señalado, por lo que Hermes es también dios de los ladrones y los mentirosos, en una especie de doble personalidad de la que tanto gustan los griegos.

Comercio y Urbanismo: el nacimiento de un fenómeno social:

El comercio no sólo afectó a la sociedad, incorporando una nueva clase de comerciantes ricos a las clases dominantes de las polei, sino que empezó a influir en el desarrollo mismo de las ciudades. Hasta esta época las ciudades surgen de una forma que podríamos denominar “natural” por el asentamiento definitivo de puntos de encuentro entre personas, generalmente mercados o santuarios. Estos puntos de encuentro se fortalecían (con un muro o una fortaleza) y se ubicaba en ellos la sede del gobierno, administración, templos,… y alrededor de esa estructura se iban estableciendo el resto de las edificaciones de una forma más o menos anárquica, pocas son las ciudades que se preocupan por su desarrollo urbano.

Pero la Grecia clásica es la cuna de la filosofía, una forma de pensar que trata de buscar solución a los problemas de la humanidad y los problemas se producen por y para el comercio. Las ciudades griegas tenían como centro social y, por ende, comercial, el ágora, un recinto pensado inicialmente para acoger las reuniones de la asamblea de ciudadanos. Con el tiempo la actividad comercial acabará ocupando de una manera definitiva este espacio privilegiado de encuentro, obligando a la asamblea a desplazarse a otro lugar. La comercialización del ágora es tan evidente que cambia el propio significado de la palabra, pasando de designar inicialmente a la asamblea o a su lugar de reunión para pasar a tener una connotación puramente comercial por la importancia del mercado que existía en ellas.

Los aristócratas, fundamentalmente, se quejarán de esta invasión pero en la práctica será imposible encontrar otros espacios alternativos para los mercados en los caóticos modelos urbanos de las polei clásicas. Este es el problema que se plantea a los filósofos y a su solución aportarán ideas mentes como Platón o Aristóteles, sin embargo, será Hipódamo de Mileto la persona que puede ser considerada como Padre del Urbanismo al desarrollar la primera teoría en la que organiza los asentamientos de una manera racional, en su planteamiento se combinaba una cuadrícula geométrica para la organización del cuerpo principal de la ciudad determinando a su vez el uso que a cada edificio se le iba a dar dentro de esa distribución.

Así, la teoría inicia el desarrollo de las ciudades desde un ágora central, que será un espacio donde se sitúa la sede de la administración de la ciudad, el templo pero por supuesto, el mercado. A partir de este punto se extenderá la ciudad de una manera regular que permita no sólo su vida sino su futuro crecimiento.

La mayor parte de las ciudades griegas no siguen este modelo porque ya estaban construidas de un modo “natural” antes del desarrollo de estas teorías, pero sí hay ejemplos de ciudades urbanizadas según el método hipodámico en ciudades reconstruidas tras su destrucción en la guerra contra los persas como Mileto o en nuevos asentamientos como son Rodas y Priene.

En las nuevas ciudades jonias construidas según un plan de urbanismo el emplazamiento del ágora estará perfectamente previsto así como que tendrá un carácter fundamentalmente comercial, tanto es así que en muchos casos se planificarán dos ágoras, una principal y comercial con accesos amplios y directos y una menor, para las asambleas políticas.

El Comercio Olímpico:

Entre todos los juegos que se celebraban en la Grecia Clásica los más famosos sin duda fueron los que cada cuatro años tenían lugar en honor al dios Zeus en la ciudad de Olimpia que llegaban a paralizar las guerras entre las polei (si las había) durante su duración.
Olimpia era una pequeña ciudad en la que se ubicaban el templo de Zeus y el estadio para los juegos y que apenas disponía de muchas más infraestructuras y mucho menos lo necesario para albergar a los miles de personas que cada cuatro años acudían desde todos los rincones de Grecia para asistir a las competiciones, hacer negocios o simplemente curiosear.

Esta demanda era hábilmente cubierta por cientos de comerciantes ambulantes de todo tipo que llegaban para aprovechar la “tregua olímpica” instalando puestos de comida, de servicios varios, oráculos, poetas,… Multitudes enteras dormían al raso mientras los más pudientes instalaban grandes carpas y tiendas. Otros alquilaban un techo de tela en los innumerables albergues “eventuales” (hoy los llamaríamos campings) que allí se ubicaban.

El panorama que mostraba Olimpia sería similar a lo que hoy podemos encontrar a la entrada de cualquier estadio en el que se celebre un encuentro deportivo importante, con sus puestos de productos diversos, colas de aficionados, gritos,… salvo por los vestidos y por el hecho de que no había mujeres dentro del estadio al que tenían prohibida la entrada. Desde siempre, donde ha habido una oportunidad ha surgido el comercio. Por su parte, los alrededores de la ciudad se asemejarían mucho a lo que podría haber sido Woodstock, con multitudes soportando incomodidades con tal de estar donde hay que estar.

Los Beckam y Ronaldinho de la Grecia clásica:

Mucho se ha hablado del espíritu olímpico y de que los antiguos atletas competían por la gloria de la victoria y no por dinero. Esto es cierto sólo en parte, es verdad que el ganador de las pruebas era agasajado tan sólo con una corona de hojas de olivo, pero la victoria en los juegos le proporcionaba una fama sólo comparable a la de las grandes estrellas del deporte de la actualidad.

Para empezar, las polei subvencionaban la preparación de estos atletas pues su honor estaba en juego y si además conseguían algún triunfo obtenían también suculentas recompensas en forma de dinero, rentas, exenciones fiscales,… A los héroes olímpicos se les homenajeaba con estatuas, con lápidas conmemorativas y, en general, con todo aquello que pudiera llenar el ego de estos deportistas.

No sólo existían los juegos Olímpicos, los había también menores, como las corridas de toros en plazas de segunda o tercera, a los que los grandes vencedores de la “primera división” acudían si la bolsa estaba lo suficientemente llena.

Y es más, estos atletas utilizaban su notoriedad para dar a conocer productos concretos a cambio, como no, de una suculenta “gratificación”, al igual que hacen hoy en día otras estrellas del deporte, el hombre-anuncio de hace más de dos mil quinientos años.

El legado de los griegos:

El periodo de esplendor de Grecia acabó por las guerras que las polei mantuvieron entre ellas durante la conocida como “Guerra del Peloponeso”. A la finalización de este conflicto el esplendor alcanzado por la cultura griega quedó prácticamente destruido y el sistema de ciudades-estado sumamente debilitado. La nueva polis dominante, Esparta, tenía una idea especialmente negativa del comercio y de la riqueza lo que no contribuyó en nada al desarrollo de la economía. Finalmente Grecia, tras haber perdido gran parte de su imperio de ultramar, cayó en el siglo IV bajo el dominio de Macedonia iniciándose de esta manera un nuevo período en su historia, el helenístico.

En lo comercial, y siempre a pesar de todo lo menospreciado de esta actividad para las elites griegas, los griegos dejaron un legado impresionante, acorde con su papel en la historia del Mediterráneo, entre otras aportaciones cabe destacar:
  • El nacimiento del Urbanismo: El urbanismo, el diseño del desarrollo de las ciudades surgió como una filosofía cuyo objeto era solucionar los problemas de habitabilidad existentes en las polei griegas, con desarrollos caóticos que producían hacinamiento, dificultad para el crecimiento de las ciudades,… este será el primer paso de una actividad que influenciará de manera decisiva la forma y el crecimiento de las ciudades en el futuro.
  • La introducción de la moneda como forma de pago: En el espacio económico griego se generalizó el uso de esta forma de pago lo que simplificó las operaciones y multiplicó las riquezas producidas por el comercio. Los fenicios también introdujeron esta forma de pago a partir del siglo V, dejando por fin la economía de trueque.
  • La creación de un sistema monetario “universal”: El sistema de dracmas, minas y talentos se hará común en todo el Mediterráneo y será usado por Egipto, Roma y Cartago (en este caso con la única diferencia de que una mina se dividía en 60 schekels en lugar de en 100 dracmas, por lo que 10 dracmas griegos equivalían e 6 schekels cartagineses).
  • La generalización de un sistema general de pesos: El mismo que para las monedas, en el pecuniario el peso en plata determinaba el valor de la moneda, pero tanto el talento como la mina y el dracma eran en sí unidades de peso que se usaban para pesar productos de todo tipo.
  • El desarrollo de la banca: Motivado por el uso de la moneda acuñada que crea este nuevo comercio "de dinero" y que supondrá cambios importantes en la forma de ver y entender la riqueza aparte de suponer un impulso fundamental al comercio.
  • Aparición de la publicidad con personajes famosos: Publicidad había existido desde que existió el comercio, seguro que los comerciantes de todas partes tenían a gente presentando sus productos con mayor o menor gracia. Sin embargo los griegos fueron un paso más al emplear a personajes famosos y conocidos como eran los deportistas olímpicos, estos famosos eran ídolos de su polis, al igual que hoy lo son los futbolistas, y usaban su imagen para anunciar productos determinados convirtiéndose en auténticos hombres-anuncio (¿nos suena?).

FUENTES CONSULTADAS:

EL REVERSO DE LA HISTORIA, Pedro Voltes 1993
Ed. Círculo de Lectores
ISBN 84-226-4441-X
ENCICLOPEDIA UNIVERSAL MARÍN (Ed. MARÍN, S.A.)
ISBN 84-7102-019-X
INTERNET:
URBANISMO
GRECIA y su desarrollo urbano
Diccionario del Mundo Antiguo
LA BANCA
Historia de los bancos
Historia de la banca

AUTOR:
Borja Escalona
Técnico de Comercio
Oficina Técnica de Comercio de Gernika-Lumo: Elaboración propia


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Las Edades del Comercio: CARTAGO

CARTAGO: UN IMPERIO HECHO DEL COMERCIO

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Cronología:

Cartago fue una ciudad fundada en el siglo XIII a. C. por colonos llegados desde la ciudad fenicia de Tiro, pero su verdadero protagonismo en la historia se extiende desde la decadencia de su metrópoli (aproximadamente en el siglo VII a.C.) hasta el siglo II a. C. en el que será destruida por Roma después de su derrota en la 3ª Guerra Púnica.

Localización Geográfica:

La ciudad de Cartago se ubica en la costa del actual estado de Túnez, en el norte de África, cerca de la ciudad de Túnez. El área de influencia de esta república se extiende por el Mediterráneo occidental: en las islas de Córcega, Cerdeña y parte occidental de Sicilia; en la costa africana desde Cirene en Libia hasta el océano Atlántico y en la costa europea controla la costa de la península Ibérica desde la actual Huelva en el sur hasta casi la desembocadura del Ebro en el norte.

Cartago:

Si por algo es conocida la ciudad de Cartago es por su enfrentamiento con Roma, que se materializó a lo largo de tres guerras (las llamadas Guerras Púnicas) y cuyo resultado final fue la completa destrucción de la ciudad africana.
Y esta es la imagen que tenemos de Cartago, una ciudad en guerra con Roma, sin embargo la historia de Cartago es mucho más que este enfrentamiento militar, es la historia de un comercio que creó un imperio, pero no un imperio gobernado con la fuerza de las armas, sino con el poder del dinero.

En su época de mayor desarrollo geográfico los territorios gobernados o administrados por Cartago se extendían a todo lo largo de la costa noroccidental africana y la costa levantina de la península Ibérica pero no formaban una unidad en el sentido político sino que se trataba más bien de una “zona de influencia cartaginesa”.

Cartago extendía un control sobre numerosos vasallos y asociados que se dividían entre ciudades aliadas o socias, territorios autónomos (que mantenían un alto grado de autonomía y, en ocasiones, conservaban sus órganos de gobierno propios, autoridades,…) y sólo dependían directamente de la metrópoli para su gobierno ciertos territorios ubicados en los lugares en los que los cartagineses deseaban un establecimiento fuerte por razones políticas o, más comúnmente, comerciales y que era lo que formaba realmente la dimensión de imperio de la ciudad.

La fuerza de este imperio era el comercio, actividad que le proporcionaba ingentes sumas de dinero y que le permitía a su vez contratar los ejércitos que defendían y extendían sus dominios. Este poder acabó entrando en conflicto con otras civilizaciones que también ansiaban extender su actividad comercial por los territorios dominados por Cartago, primero los griegos y posteriormente Roma, conflictos que terminaron con la completa destrucción de la ciudad de Cartago.

Cartago y el comercio:

Cartago era una colonia fenicia, fundada por Tiro, y como ciudad fenicia hizo del comercio un arte en el que se desenvolvió con tal maestría que pudo hacer digno honor a sus orígenes. La importancia del comercio en la economía de la ciudad era tal que los residentes de la misma no tenían que pagar impuesto alguno a la hacienda, y no porque los gastos fueran austeros, todo lo contrario ya que Cartago mantenía de una forma más o menos permanente grandes contingentes de soldados mercenarios, una flota militar y un elevado grado de corrupción de sus funcionarios, amén de sufragar algunos conflictos militares. Lo que pasaba es que los ingresos por los tributos aduaneros al comercio eran tan elevados que inmensos ríos de riquezas entraban ya en las arcas públicas sin necesidad de gravar con irritantes tributos a los cartagineses.

El desarrollo del comercio cartaginés: una nueva potencia comercial:

El auge de Cartago como potencia comercial en el Mediterráneo Occidental se produce fundamentalmente desde la época de la decadencia de Tiro, su metrópoli, y la pérdida de influencia de la misma en el comercio de esta área geográfica.

Gracias a ello serán ahora los comerciantes cartagineses los que hábilmente ocupen el espacio dejado por los fenicios, gracias a estos factores:
  • La privilegiada ubicación de la ciudad, situada en el centro del Mediterráneo, en su punto más estrecho, lo que le hacía punto de parada obligado para todo el tráfico marítimo de este mar. Desde este punto también controlaba las rutas de las caravanas que se dirigían al sur al interior de África.
  • Su innegable visión comercial y de la oportunidad de negocio, eran fenicios al fin y al cabo.
  • El desplazamiento de una importante parte de la población, entre ellos comerciantes, de Tiro a Cartago tras la invasión de la primera por Asiria y con ellos sus negocios. Por decirlo así, se trasladaron las personas, pero se llevaron consigo sus agendas de contactos por todo el Mediterráneo y, simplemente, trasladaron el negocio a la nueva ciudad (significado exacto de la palabra Cartago en fenicio).
  • Un uso limitado pero efectivo de la violencia en los casos que era necesaria para lograr consolidar o penetrar en un determinado mercado.
  • El apoyo de su actividad comercial en un uso importante de las colonias del mismo modo que había hecho la metrópoli, Tiro.
Así, en poco tiempo los cartagineses se harán con el control casi absoluto de las rutas comerciales del Mediterráneo occidental, de sus puertos y factorías, de sus mercados y vías de aprovisionamiento. En suma: de un negocio de valor incalculable.

El poder naval cartaginés: La conquista del Mediterráneo occidental:

La vertiente comercial de Cartago se veía en todo, el campo cercano a la ciudad era uno de los más productivos de la antigüedad y no sólo aprovisionaba a la población de los alimentos necesarios para su subsistencia sino que usaba medios de producción eficientes y rentables que hoy en día nos parecen normales. Estos campos utilizaban técnicas de producción intensivas que multiplicaban su producción y se centraban en los productos más rentables comercialmente, dejando de lado otros productos menos vendibles. Y no sólo eso, sino que eran productos de calidad, apreciados y demandados en toda mesa que se preciara.

Pero a pesar de la riqueza del campo cartaginés la riqueza, la verdadera ganancia de Cartago, llegaba fundamentalmente por mar a un puerto que era la envidia del mundo antiguo y que estaba protegido a su vez por la flota de guerra más moderna y más letal del Mediterráneo. Una marina que no tuvo rival hasta que Cartago fue obligada a destruirla tras su derrota en la Segunda Guerra Púnica.
Y para construir los barcos de guerra Cartago desarrolló la producción en cadena. Las diferentes piezas de los barcos se fabricaban en diferentes factorías para ser llevadas al astillero para su montaje final, con esta técnica era posible construir un elevado número de naves en muy poco tiempo (los romanos copiando esta forma de trabajar pudieron construir 150 naves en sólo dos meses), otra cosa era dotarlos de marineros capaces de manejarlos.

La marina de guerra cartaginesa protegió y defendió de una manera extremadamente eficaz las vías comerciales que sus empleaban sus barcos mercantes. En algunos casos esta protección garantizaba un monopolio, como en el Estrecho de Gibraltar (Columnas de Hércules) cuyo paso a naves no cartaginesas impedía la flota militar garantizando la exclusividad del comercio más allá de este punto a esta ciudad. En otros casos era una protección más genérica contra el ataque de piratas o flotas de otras potencias no amigas.

Las naves comerciales cartaginesas también eran las más rápidas y con mayor capacidad de carga del Mediterráneo y transportaban ingentes cantidades de productos a lo largo de vías sumamente rentables, importando por ejemplo garum (un condimento alimentario muy apreciado), trigo, púrpura, marfil, oro, estaño y esclavos y exportando entre otros manufacturas de vidrio, de cerámica, objetos de bronce o hierro y tejidos de púrpura; todo aquello cuya venta pudiera suponer un beneficio era objeto de tráfico. Un trasiego de mercancías para el que era necesario disponer de un puerto importante, y así era, tan importante era tener ese buen puerto que Cartago simplemente, ¡lo construyó!. Concretamente se construyeron dos puertos artificialmente, uno comercial y otro militar, suponiendo ambos una obra suprema de ingeniería y siendo la admiración de la época.

Las colonias: Un gran Mercado Cartaginés:

Siguiendo el ejemplo de la metrópoli (Tiro) Cartago creó (y en ocasiones heredó de la antigua metrópoli) un conjunto de colonias formado por factorías, fortaleza, ciudades aliadas, puntos de apoyo,… todo ello dedicado a facilitar el comercio, permitir la explotación de recursos locales o proteger vías de comunicación.

En su época final de expansión antes de la Segunda Guerra Púnica los cartagineses conquistaron grandes extensiones en el levante de Iberia, fundado un gran número de ciudades y puertos pero no persiguiendo sólo la potenciación del comercio sino buscando a su vez una base terrestre firme desde la que defenderse de un nuevo enemigo con un ansia imperialista desconocida hasta entonces, Roma.

En este espacio propio, las naves cartaginesas permitían a la metrópoli un comercio preferente, pero sin dejar de lado otros mercados de los que también se obtenían grandes beneficios como los territorios controlados por Grecia, Egipto y los reinos del Mediterráneo oriental, los productos cartagineses llegaban a todos los puertos y mercados en otro ejemplo genial de globalización y de empresas multinacionales como el ya iniciado por sus antecesores fenicios.

La moneda acuñada:

Siguiendo el ejemplo griego, Cartago adoptó el mismo sistema monetario que se basaba en el talento, de manera que 60 schekels=1 mina: 60 minas=1 talento. El talento cartaginés era el mismo que el griego y a su vez esta división servía como unidades de peso para el resto de los productos, así pues se podía comprar una mina de harina, o de cereales,…

La moneda fue símbolo de riqueza y permitía comprar bienes de primera necesidad o lujos si se tenía lo suficiente, poco a poco, un invento que se había desarrollado para favorecer el comercio estaba alterando la forma de pensar y de vivir de la gente, estaba alterando sus preferencias y haciendo que los valores de siempre (los latifundios, las propiedades, las haciendas,…) fueran cada vez menos importantes que el dinero porque, con el dinero se podían comprar cosas, pero con la tierra no, era necesario aprender a obtener dinero de ella, pero en ocasiones era más fácil conseguirlo directamente (comerciando) que explotando una granja.

El comercio de la moneda: la banca cartaginesa y la bolsa de valores:

Una economía como la de Cartago no podría entenderse sin la presencia de los bancos, estas instituciones realizaban múltiples tareas desde las relacionadas con el uso mismo de monedas, como puede ser el cambio de moneda extranjera a operaciones más propias de la banca moderna como el préstamo de dinero, la gestión de depósitos,…

Pero la banca de la época era mucho más, si bien no disponían de la tecnología actual que les permitiría, por ejemplo, el uso de tarjetas de crédito, si emitían cartas de pago, créditos documentarios, letras de cambio, cheques, certificados de depósito,… que agilizaban en gran medida el comercio. La prosperidad de la ciudad eran un aval que permitía a los comerciantes cartagineses pagar en lejanas ciudades sin tener que llevar la moneda desde Cartago, simplemente por medio de un documento cuyo funcionamiento y validez eran las mismas que el de la actual transferencia (y, por supuesto, estaban sometidas a similares comisiones por parte de los bancos).

Los bancos cartagineses libraban efectos canjeables en todos los puertos del Mediterráneo y con un valor real avalado por los metales preciosos que formaban el tesoro de esta gran ciudad.
Y con la banca estaban las empresas, las grandes empresas comerciales que fletaban flotas mercantes, explotaban minas, poseían factorías, etc. y que precisaban de inmensos capitales para poner en marcha estos negocios, para reunirlos se crearon empresas, sociedades cuyo capital estaba dividido en acciones que repartían a sus titulares grandes dividendos. En ocasiones estas acciones eran más aceptadas que el dinero en efectivo puesto que ofrecían generosos dividendos, tanto que había personas que llegaban a vivir de las rentas. No se tiene noticia de una bolsa de estos valores, pero sí de que se podían comprar, vender, negociar, arrendar, donar,…

Urbanismo Comercial: el comercio en la ciudad de Cartago:

Pero no sólo había en Cartago un comercio internacional, la propia ciudad era un inmenso y muy activo mercado a lo que contribuyó la propia organización de la ciudad por medio del urbanismo.
La parte más antigua de Cartago se desarrolló mediante un modelo orgánico, pero a partir del siglo III a.C. se utilizará un modelo hipodámico para la planificación urbanística de las nuevas zonas y para la remodelación de ciertos barrios en aras a su revitalización, la idea que subyacía en estas reformas era la de potenciar el comercio, facilitando el acceso al mismo de personas y mercancías.

El comercio se concentraba en el ágora, muy cercana probablemente a la sede del Senado de la ciudad y conectada por medio de grandes avenidas al puerto comercial y a sus almacenes para facilitar el tránsito de las mercancías, en definitiva, una ciudad marcada por el comercio que era su forma de vida y de ganarse la vida.

El espíritu liberal por antonomasia: la subcontratación de la defensa nacional:

Cuando se vive por y para el comercio es fácil pensar que todo se puede comprar, y eso es lo que debían pensar los jerarcas de Cartago puesto que incluso el ejército que defendía la ciudad era “comprado” y en él apenas luchaban púnicos sino que estaba formado principalmente por mercenarios.

Con los inmensos recursos de la ciudad se compraban los ejércitos cuando se necesitaban, licenciándolos más tarde, de esta manera era posible movilizar un ejército tan grande como se pudiera pagar, independientemente del tamaño de la ciudad y de su población.

Las Guerras Púnicas: Comercio contra Imperio:

Imposible es hablar de Cartago sin mencionar estas guerras, sin embargo, lejos de perdernos en batallas, estrategias o generales es la versión comercial de las mismas la que nos interesa.
Estas guerras fueron tres y enfrentaron a Cartago con Roma, en la primera ocasión el conflicto duró 23 años, en la segunda 18 y en la tercera apenas 3. Y esto que a priori un conflicto entre ambas ciudades parecía ganado de antemano por Roma aún antes de empezar, sobre todo en el caso de la Segunda Guerra Púnica.

A lo largo de esta Segunda Guerra Púnica Cartago siguió ganando más y más dinero pues la flota militar romana apenas molestaba sus rutas comerciales, temerosa de la armada púnica, resultado de ello es que las arcas de la ciudad estaban siempre repletas y prestas para pagar los ejércitos que fueran necesarios. El caso de Roma era bien diferente, a medida que la guerra se prolongaba sus recursos económicos se reducían llegando a la necesidad de pedir préstamos para poder continuar el conflicto.

Pero desde el punto de vista humano la situación era diferente, Roma disponía de un censo de cerca de 400.000 hombres capaces de portar armas a los que había que sumar un número similar de aliados (el servicio militar en Roma era obligatorio) mientras que Cartago no tenía nada, sólo los mercenarios que, a cambio de una paga, quisieran dejarse tullir en un lejano campo de batalla.

Y sin embargo, allí donde Roma tenía legiones un ejército púnico se le enfrentaba, tropas mercenarias compradas por el Senado con las ganancias del comercio. Mientras hubo dinero hubo soldados y ejércitos si bien los errores estratégicos impidieron que se lograra la victoria final.

En esta estrategia de guerra se distinguió muy bien el carácter de ambas ciudades. Roma quería conquistar y someter, pero el Senado de Cartago no pensaba así, y como ellos no lo hacían tampoco entendían que sí lo hiciera la otra parte. Esperaban de Roma que, una vez batida en varias batallas diera por finalizado el conflicto y procediera a firmar un tratado de paz salvado el honor de ambas partes. Nada más lejos de la realidad como los hechos confirmaron.

Con esta forma de pensar, Roma se dedicó a avanzar y consolidar su dominio sobre el terreno conquistado mientras que el Senado de Cartago desperdició ejércitos completos cada vez que veía la más mínima posibilidad de recuperar un enclave comercial o una colonia antes perdida. No entendían el mensaje de su estratega Aníbal que les decía que Roma sólo abandonaría el terreno ya conquistado cuando la propia ciudad fuera derrotada.

La victoria final de Roma confirmó todo esto y Cartago perdió su flota militar y prácticamente la totalidad de sus colonias y territorios, quedando relegada a un pequeño espacio comprendido por la ciudad y sus alrededores. Además se vio obligada a pagar una indemnización de ¡10.000 talentos de plata! en el plazo de 50 años.

Esta cantidad, al cambio de 2008 supondrían cerca de 108.000.000 de euros, pero si hacemos este cálculo en función del valor adquisitivo de la moneda, sabemos que el mínimo vital mensual para el año 200 a.C. era de 30x2 óbolos = 10 dracmas = 1/600 de talento, mientras que el mínimo actual en España para 2006 era de 540,90 euros, esto supone que un talento correspondería a 324.540 euros y la indemnización exigida por Roma se elevaría a un total de 3.245.400.000 euros.

Victima de su éxito: el fin de la ciudad:

En el año 201 a.C. terminó la segunda Guerra Púnica y tras la derrota Cartago se dedicó de nuevo al comercio. Sus colonias podían estar perdidas, lo mismo que sus factorías, puntos de apoyo,.. pero el espíritu comercial fenicio siguió vivo y pronto la ciudad volvió a ser un centro fundamental en el comercio y recuperó su prosperidad, este comercio la enriqueció de nuevo y una reforma contra la corrupción le permitió ingresar aún más que antes en el tesoro de la ciudad. Tanto es así que despertó la envidia y el miedo de la vencedora, Roma que años después de la guerra y a pesar del pago de las indemnizaciones no se había recuperado.

Personajes como Catón el Censor no ocultaban su deseo de ver destruida a Cartago alegando que si ésta se fortalecía lo suficiente nada le impediría volver a contratar los mismos ejércitos que antes, al fin y al cabo sólo necesitaba dinero y eso llegaba a espuertas a Cartago.

Tras una serie de hostilidades verbales Roma exigió en 149 a.C. a los cartagineses que abandonaran su ciudad y se trasladaran a un punto en el interior, lejos de la costa. Cartago se negó, la pérdida del puerto significaría el fin del comercio, el fin de su medio de vida y el fin, en definitiva, de la ciudad. Prefirieron morir luchando y en 146 a.C. Cartago fue tomada y destruida hasta los cimientos. El comercio, la sangre de los cartagineses, era tan importante para ellos que sin él prefirieron la muerte.

El legado de Cartago:

El fin de Cartago fue radical como hemos visto, simplemente desapareció para siempre y aunque hubo después una Cartago romana fundada en el mismo lugar, de la orgullosa ciudad original no quedó más que el recuerdo y un amplio legado siempre ligado, como no, al comercio, destacando:
- El desarrollo de la Globalización Mediterránea: Si los fenicios habían abierto la puerta al comercio en el Mediterráneo oriental Cartago completó el desarrollo de este comercio incorporando la parte occidental de este mar al conjunto del comercio. Su acción de fundación de ciudades, colonias y factorías introdujo a grandes áreas, sobre todo del norte de África y de la península Ibérica en una relación comercial. Después de Cartago todo el Mediterráneo se convirtió en un inmenso mercado.
- La generalización de la moneda como forma de pago: una vez los cartagineses adoptaron la moneda acuñada como medio de pago procedieron a expandir su uso por todo el área en la que traficaban, los griegos la habían introducido en su espacio y los púnicos contribuyeron a extender su uso, además en un sistema muy similar al heleno, en el resto de los territorios.
- El impulso de la banca: los bancos de Cartago funcionaban, de hecho, exactamente igual que los bancos modernos, con la única diferencia de la tecnología, es decir, no se podía enviar una transferencia en tiempo real desde Cartago a Alejandría, por poner un ejemplo, pero un comerciante cartaginés podía retirar de un banco de Alejandría el dinero necesario para pagar una operación por medio de una carta de pago librada en Cartago. La banca de la época funcionaba igual que la de hoy en día.
- El desarrollo de la empresa capitalista: para reunir los grandes capitales necesarios en el desarrollo de las grandes empresas comerciales o simplemente para compartir el riesgo de las mismas los cartagineses usaron la forma de las sociedades por acciones en las que los inversores ponían un dinero a cambio de unas acciones que, si todo iba bien, abonaban buenos dividendos a su poseedor.
- La influencia de la ubicación en la fundación de grandes ciudades: los cartagineses tuvieron, sobre todo en su última etapa, un interés especial por la fundación de ciudades y no sólo colonias o factorías. Estas ciudades tenían un interés doble, servir de punto de apoyo a la expansión territorial (defensa) pero al mismo tiempo ser centros importantes de negocio y comercio. Prueba innegable de la habilidad de los púnicos para elegir las ubicaciones más idóneas para el establecimiento de nuevas urbes es que casi todas estas ciudades siguen existiendo hoy en día salvo, paradójicamente, la propia metrópoli.

FUENTES CONSULTADAS:

ENCICLOPEDIA UNIVERSAL MARÍN (Ed. MARÍN, S.A.)
ISBN 84-7102-019-X
INTERNET:
QARTHADAST

AUTOR:
Borja Escalona
Técnico de Comercio
Oficina Técnica de Comercio de Gernika-Lumo: Elaboración propia


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Las Edades del Comercio: índice ROMA

ROMA: UNA CIUDAD Y UN IMPERIO

Es imposible, a la hora de hablar del Imperio Romano, no hacer una mención expresa a su capital, germen y espíritu del mismo. Desde el punto de vista del comercio la ciudad de Roma en la época en la que se centra este estudio es tan apasionante y tan importante que merece una mención separada de la del conjunto del Imperio.
Así pues, te invitamos a conocer el comercio de Roma y el comercio romano.
Imperio Romano
Roma


AUTOR:
Borja Escalona
Técnico de Comercio
Oficina Técnica de Comercio de Gernika-Lumo: Elaboración propia


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Las Edades del Comercio: ROMA

ROMA: LA CIUDAD DEL COMERCIO

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La ciudad del Tíber:

Una cosa es el territorio dominado por Roma, las provincias, y otra muy diferente la propia ciudad de Roma, un mundo dentro de otro mundo, una capital cosmopolita que era en sí un buen reflejo de todo lo que abarcaba el gobierno de este estado. Una ciudad en la que se podía encontrar de todo y, por supuesto y siempre que la bolsa estuviera bien llena, se podía comprar de todo.

Una ciudad de comercio:

En Roma llegaron a vivir cerca de un millón de personas, gente a la que había que alimentar, dar de vestir y que tenían necesidad de ver cubiertas sus necesidades y caprichos, pero al mismo tiempo era la capital de un vasto imperio y en ella se aposentaba la sede del gobierno y toda una importante comunidad de nobles y ricos influyentes que formarían lo que hoy podríamos llamar la corte imperial.
Esto supone comercio, tanto mercados de productos básicos para dar de comer a las personas como lugares donde adquirir tejidos, joyas, complementos, perfumes,… y todo ello con las diferencias obvias de que existían sórdidos comercios para la clase baja con productos de poca calidad y al mismo tiempo establecimientos de auténtico lujo para aquellos que pudieran permitírselo. Nada que nos sea ajeno a lo que hoy existe también puesto que en el comercio todo está inventado.
Esto hacía de Roma una ciudad ideal para “ir de compras”, un mercado cosmopolita en el que había de todo para todos los bolsillos (las bolsas en esta época) y para todos los gustos, un mercado en el que comprar sería una experiencia similar a lo que podría ser hoy en día hacerlo en Nueva York, Londres o París.
En este gran mercado internacional se podían encontrar productos alimenticios de todas partes del imperio, melocotones de Asia, higos de África, vino de Siria, hortalizas de Grecia. En cuanto a los productos manufacturados la oferta era aún mayor teniendo a su disposición hasta tejidos de seda de la lejana China. Todo ello aderezado con los más exóticos perfumes hechos con las esencias más selectas. Este cosmopolitismo se podía ver incluso en los mercados de esclavos en los que se podían comprar altos y rubios germanos de piel clara, africanos negros como el carbón, griegos de pelo moreno y ensortijado o exóticos orientales.

Los mercados de Roma:

Y para encontrar todos estos productos había en Roma una gran variedad de mercados para todos los gustos, estos mercados eran los foros siendo el principal el Foro Romano o simplemente Foro. Éste era el centro de la vida social y económica de Roma, la sede del poder político y a su vez de los templos más importantes, en él se encontraba un mercado de productos diversos que se ofrecían en multitud de establecimientos fijos y ambulantes. La visita diaria al foro era casi obligada para todo romano habitante de la urbe, esto hacía de él un centro de comercio de primera magnitud.
Foro de TrajanoPero además de este foro existían varios mercados especializados en la ciudad, cada uno ubicado en un sitio especial y dedicado a un producto o productos muy determinados, de esta manera existían el Foro Boario (dedicado al comercio de ganado), el Foro Holitorio (dedicado al comercio de hierbas y verduras), el Foro Piscarium (dedicado al comercio de pescado), el Foro Suarium (dedicado al comercio del cerdo) y el Foro Vinarium (dedicado al comercio del vino).
Hay constancia de que había más foros por toda la ciudad, cada uno dedicado a uno o varios tipos de productos, eran grandes mercados de barrio que concentraban buena parte de la oferta comercial que abastecía a cada zona.
La importancia de estos foros, en especial del Foro Romano, era capital para Roma, y la actividad que se desarrollaba en los mismos, fundamentalmente comercial, se incrementaba a tal ritmo que siempre se quedaban pequeños. Para dar respuesta a esta necesidad cada uno de los grandes emperadores realizó importantes obras de ampliación del mismo dando su nombre a cada nuevo espacio creado, el Foro de César, el Foro de Augusto, el Foro de Nerva o el Foro de Trajano. Es un tributo a la vertiente práctica de los romanos, el comercio era despreciado pero no se escatimaban esfuerzos en realizar las obras necesarias para incentivarlo.

La logística del comercio, El Urbanismo en Roma:

La Roma ImperialDurante el gobierno de Roma de gran parte del mundo conocido se hizo un uso intensivo del urbanismo en la planificación de las nuevas ciudades. Éstas se creaban bajo un plano ortogonal con un importante foro central y grandes avenidas de acceso al mismo. Pero mientras esto ocurría con el resto de las urbes Roma era otro cantar. Su urbanismo era fruto de un crecimiento orgánico, por lo tanto no planificado, lo que daba como resultado un auténtico caos de calles, callejas y callejuelas.
Algunos gobernantes trataron de imponer ciertas normas para evitar el caótico crecimiento de la ciudad y evitar desastres como los incendios. Uno de ellos fue Nerón que dictó una serie de normativas que dieron más luz a la ciudad y a sus moradores.
Sea como fuere el caso es que la ciudad de Roma no era la urbe más cómoda del mundo para la logística, miles de personas ocupaban sus calles cada día a lo que había que sumar las sillas y literas de los ricos que ocupaban un gran espacio, tanto que su uso tuvo que ser limitado ya en tiempos de Julio César. El único respiro a estas aglomeraciones es que los carros no podían circular durante el día por las calles principales eso hacía que largas filas de estos vehículos esperaran pacientemente a las puertas de la ciudad con sus mercancías a la puesta de sol para poder entrar.
Y con la noche entraban los carros en la ciudad con lo que el ruido que sufría Roma debía ser importante (ruedas de metal contra suelo de piedra), los atascos de tráfico se producían entonces por la noche con su consabida carga de voces malsonantes. El tráfico era un problema hace 2.000 años y como vemos se trata de algo que la humanidad no ha sido capaz de resolver en todo este tiempo.

Monte TestaccioLa verdadera magnitud del comercio en Roma:

En Roma existe una colina de unos 40 metros de altura formada por los restos de unos ¡26 millones de ánforas rotas!, y se trata sólo de las ánforas utilizadas para traer el aceite. Sólo esto debería bastar para darnos una idea de los inmensos volúmenes de mercancías que se desplazaron hacia la ciudad de Roma durante todo este periodo.
Esta colina se llama Monte Testaccio y al parecer las ánforas que llegaban en barco se vaciaban en otros recipientes más pequeños para la venta del aceite y posteriormente se arrojaban a este monte, por lo visto era más barato hacer ánforas nuevas que limpiar las ya usadas para su reutilización, como vemos el envase “no retornable” no es un invento de nuestra era consumista sino que ya en la antigüedad existía este concepto. Todo está inventado.

FUENTES CONSULTADAS:


ENCICLOPEDIA UNIVERSAL MARÍN (Ed. MARÍN, S.A.)
ISBN 84-7102-019-X
EL REVERSO DE LA HISTORIA, Pedro Voltes 1993
Ed. Círculo de Lectores
ISBN 84-226-4441-X
INTERNET:
Historia del comercio en Roma

AUTOR:
Borja Escalona
Técnico de Comercio
Oficina Técnica de Comercio de Gernika-Lumo: Elaboración propia


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